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Envianos tus cuentos ypoemas    Elio Osejo Aguilar:

    "Preludio a la Edad oscura"

    

    

    

 

 

    Han pasado dos semanas, 4 dias y 6 horas desde que me convirtiera en sombra mientras leia despreocupado las portadas de los diarios a unas cuadras de mi casa. Nunca pensé que el miedo invadiría tan pronto a esta parte del mundo.Y así fue.

 

    Ningún sonido anunciaba la catastrofe que se veia en las fotos de los paises involucrados en la guerra. Fotos  aéreas de lo que quedaba luego de un  despiadado y sorpresivo bombardeo nocturno. Fotos a las que ahora nos uníamos por un "pequeñísimo " error de aproximación. Pero mienten quienes afirman que nadie quedó vivo.

 

    El brazo izquierdo me cuelga, cual fantasma camino por las calles derruidas que antes bullían de automóviles, hace días que ando con la cara al cielo para que se me encuentre y se me envíe un rayo de gracia que acabe con mi desolación. Si la infección o el hambre no me matan este calor de miércoles lo hará, el sol se derrama en unos haces violáceos que traspasan el manto espeso de las nubes y transportan ahora cenizas y polvo. De una lluvia de esas habría que protegerse. Pero hasta ahora no llueve o aún no quiere llover.   

 

    Alguien me llama desde el techo de un auto. Tiene un perro asado y desea compartirlo. Ya habrá tiempo para eso de intercambiar tarjetas, mientras como del perro celebro no estar sólo.


    Conversamos del tiempo mientras ahuyento las moscas de mi plato y de mi brazo. Luego me cuenta cómo vive de milagro, ahuyentando las moscas de su espalda con un trapo.  

 

    Estos son los inicios de la edad oscura, por las tardes los ojos ya empezaban a ardernos y supuse que si me estaba sintiendo más ligero era por algo que tenía que ver con mis huesos. Una tarde también encontramos a otro que venía del sur, recitaba unos salmos tanteando el camino, maldecia a sus dioses a cada abolladura,  resignados estabamos a descubrir que acabaríamos igual.

 

    En las noches nos sumergiamos en tinas de agua reposada, era la única manera de que nuestras pieles no ardieran. Ya eramos cerca de nueve infrahumanos compartiendo nuestras viviencias y nuestras provisiones:

 

- ...Yo contaba unos chistes en los micros, y era bueno.

- ...Yo hacía mimo en los parques, y vendía caramelos.

- ...Yo vendía todo lo que se pudiera vender.

 

-...¿Y tú?- me abordaron comiendo al tiempo que llovía, goterones oscuros levantaban el polvo de las calles vacías mientras mis compañeros aguardaban a que, siendo aludido, dejara de masticar. 

    Esos eran los signos del inicio de la Edad Oscura.  

- ...¿Y tú, qué hacías?...    

                                                                                        elioosejo@hotmail.com

 

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